A menudo oímos hablar de ‘best effort’ en el mundo de la tecnología, especialmente cuando se trata de redes de internet o servicios informáticos. Pero, ¿qué significa concretamente? Es un poco como decir ‘haré lo mejor que pueda’, sin una promesa firme de resultado. En este artículo, veremos más de cerca qué implica, cómo se compara con otros enfoques como el ‘best in class’, y por qué sigue siendo relevante hoy en día, aunque nuestras necesidades evolucionen.
Puntos Clave a Recordar
- El ‘best effort’ significa que el proveedor hace todo lo posible para ofrecer un servicio, pero sin ninguna garantía sobre la calidad o el rendimiento.
- A diferencia del ‘best in class’, el ‘best effort’ no promete alcanzar el nivel de rendimiento más alto posible.
- En las redes, el ‘best effort’ es a menudo el modelo por defecto, lo que puede provocar variaciones de velocidad y retrasos.
- Las principales ventajas del ‘best effort’ son su bajo coste y su simplicidad de implementación.
- A pesar de sus limitaciones, el ‘best effort’ sigue siendo una opción viable para servicios menos críticos donde la previsibilidad no es la máxima prioridad.
Comprender el concepto de best effort
Definición de ‘best effort’
El término ‘best effort’ se traduce literalmente como ‘el mejor esfuerzo’. En el contexto de los servicios, ya sean informáticos, de entrega u otros, significa que el proveedor se compromete a hacer todo lo posible para satisfacer una demanda o proporcionar un servicio. No se trata de una promesa de resultado garantizado, sino de una promesa de compromiso máximo dentro de los límites de sus capacidades y recursos disponibles. Es un poco como decir ‘intentaré con todas mis fuerzas’.
Los principios fundamentales del ‘best effort’
Varias ideas clave sustentan este enfoque:
- Ausencia de garantía formal: El proveedor no promete un nivel de rendimiento específico ni un plazo determinado. Si las cosas no salen como se esperaba, no hay incumplimiento contractual por su parte, siempre que haya hecho realmente su mejor esfuerzo.
- Uso de los recursos disponibles: El servicio se proporcionará utilizando los recursos que estén actualmente libres o asignados al servicio, sin degradar otros servicios más críticos o garantizados.
- Prioridad variable: Los servicios ‘best effort’ son a menudo los primeros en ser ralentizados o puestos en espera en caso de congestión o falta de recursos. No tienen prioridad intrínseca.
- Coste reducido: En ausencia de garantías estrictas, el coste del servicio suele ser menor, ya que el proveedor no tiene que invertir en infraestructuras o procesos costosos para garantizar un rendimiento constante.
Aplicaciones comunes del ‘best effort’
Encontramos el modelo ‘best effort’ en muchas situaciones cotidianas y profesionales:
- Servicios de Internet para el consumidor: La mayoría de las conexiones a Internet domésticas funcionan bajo este principio. Su proveedor hace todo lo posible para ofrecerle la velocidad prometida, pero esta puede variar según la hora del día, el número de usuarios en la red, etc.
- Entrega de paquetes estándar: Cuando envía un paquete sin opción de entrega exprés garantizada, el transportista se compromete a entregarlo lo antes posible, pero sin una fecha firme.
- Algunos servicios en la nube: Los servicios de almacenamiento o cálculo no críticos pueden ofrecerse en modo ‘best effort’ para reducir costes.
Es importante entender que ‘best effort’ no es sinónimo de ‘mal servicio’. Es simplemente una forma diferente de estructurar una relación contractual, poniendo énfasis en el compromiso en lugar de la garantía de resultado. Puede ser totalmente adecuado para necesidades no urgentes o cuando el coste es un factor determinante. El contrato exige el máximo esfuerzo para la entrega, lo que implica un compromiso de alto nivel, pero sin garantizar un resultado preciso.
Distinción entre ‘best effort’ y ‘best in class’
¿Qué es el ‘best in class’?
Cuando hablamos de ‘best in class’, nos referimos a lo mejor que existe en una categoría determinada. Es la cúspide, el nivel de rendimiento más alto que se puede alcanzar con la tecnología o el servicio actual. Piénselo como el campeón del mundo en su disciplina. Para los servicios, esto significa que el proveedor se compromete a ofrecer una experiencia de usuario excepcional, a menudo con garantías precisas sobre la calidad. Por ejemplo, un servicio de soporte técnico ‘best in class’ no se limita a responder; resuelve el problema de forma rápida y eficaz, asegurándose de que usted esté satisfecho. Es un fuerte compromiso con la excelencia. Lenovo, por ejemplo, ofrece servicios como el Premier Support Plus que apuntan a este nivel de calidad superior.
Las diferencias clave en términos de rendimiento
La principal diferencia entre ‘best effort’ y ‘best in class’ reside en las garantías. El ‘best effort’ no promete nada específico. Hace lo mejor posible, pero sin compromiso formal sobre la velocidad, la fiabilidad o la disponibilidad. Es un poco como enviar una carta por correo ordinario: llegará, pero no sabemos exactamente cuándo ni si se tratará con prioridad.
El ‘best in class’, en cambio, viene con promesas. Si hablamos de redes, podría significar un ancho de banda garantizado, una latencia muy baja y constante, o un tiempo de actividad muy alto. Es el tipo de servicio que se espera para aplicaciones críticas donde cada milisegundo cuenta. Los proveedores que ofrecen ‘best in class’ invierten masivamente para alcanzar y mantener este nivel, lo que a menudo se refleja en el precio.
Aquí hay una tabla para resumir:
| Característica | Best Effort | Best in Class |
|---|---|---|
| Garantía de rendimiento | Ninguna | Sí (ancho de banda, latencia, etc.) |
| Fiabilidad | Variable | Alta |
| Disponibilidad | Variable | Muy alta |
| Coste | Generalmente más bajo | Generalmente más alto |
| Complejidad | Simple | Más complejo |
Las implicaciones para los usuarios y los proveedores
Para los usuarios, elegir entre estos dos modelos depende realmente de sus necesidades. Si tiene una aplicación que no es sensible a las variaciones de rendimiento, como la navegación web clásica o el envío de correos electrónicos no urgentes, el ‘best effort’ puede ser suficiente y ahorrarle dinero. Es un enfoque económico y sencillo. Por el contrario, si depende de una conexión estable para el teletrabajo, los juegos en línea o las transacciones financieras, el ‘best effort’ puede causar frustración y pérdidas.
Para los proveedores, ofrecer ‘best effort’ es más fácil y menos costoso de gestionar. No tienen que invertir en infraestructuras complejas para garantizar niveles de servicio específicos. Ofrecer ‘best in class’, como hacen algunos servicios de soporte avanzados para sus dispositivos, requiere una infraestructura robusta, una monitorización constante y un equipo dedicado, lo que representa una inversión considerable. Dicho esto, también puede atraer a una clientela dispuesta a pagar por tranquilidad y rendimiento garantizado.
El ‘best effort’ en el contexto de los servicios de red
![]()
El modelo de servicio por defecto
En el mundo de las redes informáticas, el modelo ‘best effort’ es un poco como el servicio por defecto. Cuando se conecta a Internet, ya sea en casa o en un café, es muy probable que esté utilizando un servicio que funciona bajo este principio. Básicamente, el proveedor de servicios hace todo lo posible para enrutar sus datos, pero sin ninguna promesa firme sobre la calidad. Es un poco como enviar una carta por correo estándar: esperamos que llegue, y generalmente llega, pero no hay garantía de entrega a una hora específica o en un estado impecable.
Ausencia de garantía de calidad de servicio
Lo que realmente diferencia al ‘best effort’ es la ausencia de garantías. A diferencia de los servicios que ofrecen una Calidad de Servicio (QoS) específica, el ‘best effort’ no le promete nada. No se da prioridad a su tráfico. Si la red está congestionada, sus datos pueden ralentizarse, o incluso perderse, sin que el proveedor pueda o quiera intervenir específicamente para usted. Es un enfoque de ‘primero en llegar, primero en ser servido’, pero sin la certeza de que el servicio será siempre rápido o fiable.
- Sin prioridad garantizada: Su tráfico se trata como el de todos los demás.
- Sin ancho de banda reservado: Comparte la capacidad disponible.
- Sin latencia mínima: El tiempo de transmisión puede variar considerablemente.
Impacto en la latencia y el ancho de banda
El impacto más directo del modelo ‘best effort’ se siente en la latencia (el tiempo que tarda un paquete de datos en viajar) y el ancho de banda (la cantidad de datos que se pueden transmitir en un período determinado). Cuando la red tiene poca carga, todo funciona generalmente bien. Pero tan pronto como hay mucha gente, las cosas se complican. La latencia puede aumentar, haciendo que las aplicaciones en tiempo real como las videollamadas o los juegos en línea se entrecorten. El ancho de banda disponible para usted puede disminuir, ralentizando la descarga de archivos o la transmisión de vídeo.
El ‘best effort’ es un enfoque económico y sencillo para proporcionar acceso a la red, pero requiere que el usuario acepte cierta variabilidad en el rendimiento.
Las limitaciones y ventajas del ‘best effort’
![]()
Ventajas en términos de coste y simplicidad
El principal atractivo del modelo ‘best effort’ es que generalmente es más barato y más simple de implementar. No se necesitan sistemas complejos para garantizar débitos o latencias específicas. Es un poco como enviar una carta por correo estándar: esperamos que llegue, pero no hay seguimiento exprés ni garantía de entrega en una fecha determinada. Para aplicaciones que no son sensibles al tiempo, como la transferencia de archivos grandes que se pueden reiniciar si es necesario, o la navegación web básica, este enfoque es perfectamente adecuado. Permite a los proveedores ofrecer servicios a un precio más asequible, lo que es una ventaja para muchos usuarios.
Inconvenientes relacionados con la imprevisibilidad
La otra cara de la moneda es la imprevisibilidad. Cuando la red está congestionada, el rendimiento puede disminuir significativamente. Imagine que intenta hacer una videollamada importante, y de repente, la imagen se congela y el sonido se corta. Este es el tipo de situación frustrante que el ‘best effort’ puede generar. No hay garantía de que su tráfico se trate con prioridad, por lo que los paquetes de datos pueden retrasarse, o incluso perderse, especialmente durante los picos de uso. Esta falta de certeza hace que el ‘best effort’ sea poco adecuado para servicios que exigen fiabilidad y constancia absolutas.
¿Cuándo es apropiado el ‘best effort’?
El modelo ‘best effort’ encuentra su lugar en varios escenarios:
- Servicios no críticos: Para tareas donde una ligera latencia o una pérdida ocasional de paquetes no tiene un impacto importante (por ejemplo, actualizaciones de software, navegación web general).
- Redes con poco tráfico: En entornos donde la congestión es rara, el rendimiento puede ser totalmente aceptable.
- Soluciones económicas: Cuando el presupuesto es una restricción importante y las necesidades de rendimiento no son muy altas.
- Aplicaciones tolerantes a pérdidas: Algunos protocolos pueden gestionar la pérdida de paquetes mediante mecanismos de retransmisión.
Es importante evaluar bien las necesidades reales de su aplicación o servicio antes de depender de una infraestructura ‘best effort’. Una mala adecuación puede provocar una experiencia de usuario deficiente y problemas de funcionamiento.
Estrategias para optimizar un enfoque ‘best effort’
Aunque el modelo ‘best effort’ no promete garantías, existen formas de mejorar su fiabilidad y previsibilidad. No se trata de transformar un servicio ‘best effort’ en un servicio garantizado, sino más bien de hacerlo más eficiente dentro de los límites de su concepto.
Gestión de la congestión
La congestión es el enemigo número uno de las redes ‘best effort’. Cuando demasiados datos quieren pasar por un punto determinado, todos terminan ralentizándose. Una buena gestión de la congestión tiene como objetivo evitar que esto ocurra con demasiada frecuencia o durante demasiado tiempo. Esto puede implicar técnicas como la cola inteligente, donde los paquetes se clasifican para que los más importantes o urgentes tengan una mejor oportunidad de pasar. También se pueden utilizar algoritmos que ajustan dinámicamente la cantidad de datos enviados en función del estado de la red. El objetivo es suavizar los picos de tráfico para mantener una experiencia de usuario lo más estable posible.
Priorización del tráfico
En un entorno ‘best effort’, todos los paquetes se tratan teóricamente de la misma manera. Sin embargo, se pueden introducir mecanismos de priorización sin ofrecer una garantía formal. Por ejemplo, ciertos tipos de tráfico, como la voz sobre IP (VoIP) o el vídeo, son más sensibles a los retrasos que la transferencia de archivos. Al marcar estos paquetes con una prioridad más alta, los equipos de red pueden tratarlos primero cuando ocurre la congestión. Esto no garantiza que siempre lleguen a tiempo, pero aumenta sus posibilidades.
Aquí hay algunos ejemplos de priorización:
- Tráfico en tiempo real: Voz, vídeo.
- Tráfico interactivo: Navegación web, juegos en línea.
- Tráfico de transferencia: Descargas de archivos, actualizaciones.
- Tráfico de gestión: Protocolos de enrutamiento.
Monitorización del rendimiento
Para saber si su enfoque ‘best effort’ funciona bien, debe monitorizarlo. Esto implica recopilar datos sobre la latencia, la pérdida de paquetes, el ancho de banda utilizado y el tiempo de respuesta de las aplicaciones. Esta información permite identificar problemas potenciales antes de que afecten a demasiados usuarios. Así se pueden ajustar las configuraciones, identificar cuellos de botella o simplemente comprender los límites actuales de la red. Una monitorización regular ayuda a tomar decisiones informadas sobre la evolución de la infraestructura o sobre las expectativas a comunicar a los usuarios.
Saber lo que realmente sucede en la red es el primer paso para mejorarla, incluso cuando no se pueden prometer rendimientos perfectos. Es un poco como mirar el pronóstico del tiempo antes de salir: no se puede cambiar el tiempo, pero se puede adaptar.
El ‘best effort’ frente a las exigencias de rendimiento modernas
El mundo digital de hoy se mueve rápido, y con él, nuestras expectativas en cuanto a servicios en línea. Pensamos en los videojuegos en línea, las videoconferencias profesionales, o incluso la transmisión de vídeo en alta definición. Estas actividades requieren una conexión a Internet estable y rápida. Es aquí donde el modelo ‘best effort’ empieza a mostrar sus límites.
Las necesidades de las aplicaciones críticas
Algunas aplicaciones simplemente no pueden permitirse ralentizaciones o interrupciones. Imagine a un cirujano utilizando la telepresencia para una operación, o un sistema de control aéreo. Para estos casos, un rendimiento garantizado no es un lujo, es una necesidad absoluta. El ‘best effort’, por su naturaleza impredecible, no puede satisfacer estas necesidades. No hay promesa sobre la velocidad o la disponibilidad. Es un poco como contar con el tiempo para un evento exterior importante: esperamos lo mejor, pero no tenemos ninguna certeza.
La evolución hacia servicios garantizados
Ante estas crecientes exigencias, los proveedores de servicios de red desarrollan cada vez más opciones que van más allá del simple ‘best effort’. Vemos aparecer servicios con garantías de Calidad de Servicio (QoS). Estos servicios reservan recursos para ciertos tipos de tráfico, asegurando así un rendimiento predecible. Es un enfoque que se centra en la provisión de soluciones dedicadas, en lugar de ofrecer una amplia gama de opciones menos especializadas. Para las empresas y los usuarios con necesidades específicas, pasar a un servicio garantizado puede marcar una gran diferencia. Permite una mejor gestión del ancho de banda.
El papel del ‘best effort’ en un ecosistema diverso
Esto no significa que el ‘best effort’ esté muerto. Ni mucho menos. Para muchos usos cotidianos, como la navegación web, el envío de correos electrónicos o la descarga de archivos no urgentes, el ‘best effort’ sigue siendo totalmente adecuado. Ofrece una solución económica y sencilla. El desafío es saber cuándo es apropiado utilizarlo y cuándo hay que buscar alternativas más robustas. Se necesita un buen equilibrio. Hay que poder elegir el tipo de servicio adecuado en función de la aplicación y su importancia. Por lo tanto, pensar en el rendimiento esperado se ha convertido en un paso clave a la hora de elegir su proveedor o su plan de servicio.
Para concluir
Así que ahí lo tienen, hemos visto la diferencia entre hacer lo mejor posible y apuntar a lo más alto. Hacer lo mejor posible es poner toda la energía en lo que hacemos, aunque el resultado no sea perfecto. Lo que cuenta es el esfuerzo, el hecho de darlo todo. El ‘best in class’ es otra cosa. Ahí hablamos de lo mejor que hay en el mercado, el modelo a seguir. No se trata solo de esfuerzo, se trata de rendimiento y resultado. En la vida como en el trabajo, comprender este matiz puede realmente ayudar a establecer las expectativas correctas, ya sea para uno mismo o para los demás. Podemos estar orgullosos de hacer lo mejor posible, aunque todavía no seamos los número uno.
Preguntas Frecuentes
¿Qué significa ‘best effort’?
Imagina que le pides a alguien que haga lo mejor que pueda para prestarte un servicio, sin prometer un resultado perfecto. Eso es ‘best effort’. Lo intentamos con todas nuestras fuerzas, pero no podemos garantizar que todo sea siempre perfecto o súper rápido.
¿Cuál es la diferencia entre ‘best effort’ y ‘best in class’?
‘Best effort’ es hacer lo mejor posible. ‘Best in class’ es ser el mejor de todos, el más eficiente, como el campeón de una carrera. El ‘best in class’ promete resultados realmente excelentes, el ‘best effort’ solo promete que lo intentaremos.
¿Es bueno el ‘best effort’ para Internet?
¡A menudo, sí! Así es como funciona gran parte de Internet. Es más barato y permite que mucha gente se conecte. Por otro lado, a veces puede ser un poco lento o inestable, especialmente cuando hay mucha gente conectada al mismo tiempo.
Si uso ‘best effort’, ¿mi conexión será siempre lenta?
No necesariamente. Cuando no hay demasiada gente, ¡puede ser muy rápido! El problema es cuando mucha gente usa el servicio al mismo tiempo, puede ralentizarse para todos. Es un poco como una carretera: es rápida cuando hay pocos coches, pero se llena rápido en las horas punta.
¿Se puede mejorar un servicio ‘best effort’?
Sí, se puede intentar hacerlo mejor. Por ejemplo, se puede intentar evitar que demasiada gente use el servicio al mismo tiempo, o dar un poco más de prioridad a algunos mensajes importantes. Es como intentar fluidificar el tráfico en una carretera.
¿Es suficiente el ‘best effort’ para los videojuegos o las videollamadas?
Para cosas como los juegos en línea o las videollamadas importantes, el ‘best effort’ a veces puede causar problemas. Estas aplicaciones necesitan una conexión muy estable y rápida todo el tiempo. Para eso, a menudo preferimos servicios que garanticen un cierto nivel de calidad, en lugar de aquellos que solo hacen ‘lo mejor posible’.






